Presentaciones
La habitación no era tan grande como el salón principal, pero tenia las comodidades suficientes como para que un numero de personas algo numeroso pudiera encontrarse cómodo. La tormenta sonaba en los muros, a pesar de los intentos de un juglar por llevar la música al lugar. En el lado derecho se encontraba una larga mesa con apetitosa comida, a la izquierda una cálida chimenea, rodeada de varios sillones. En uno de ellos estaba sentada la chica, mirando las llamas ondeantes. El chico estaba de píe, a su lado. Por la postura de su cuerpo, Llyed se dió cuenta de que era un siervo.
Aparte de ellos, había otras personas en el lugar. Llyed se sintió algo incomodo al darse cuenta de que todas ellas eran mujeres. Y para más disgusto, dos de ellas sus hermanas, aunque estas no lo supieran.Lady Anne era mayor que él. Tenia el cabello oscuro, que hacía que sus gestos fueran marcados y asperos, algo que se complementaba con su forma de ser,seria y fría. Lady Helena,era sin embargo, más joven que el, y poseía la vivacidad que le faltaba a su hermana.Tenia el cabello claro como él, y a la vista se podía incluso ver el parecido, aun siendo de madres distintas. Con ellas iban un conjunto de damas a las que desconocía, sorprendentemente sin estar acompañadas de sus dueñas. Algunas de ellas se mostraron nerviosas ante su presencia, a la vez que miraban de reojo al criado. Llyed las saludó con una inclinación de cabeza, y se dirigió rápidamente a uno de los sillones cercanos a la hoguera, antes de que Helena empezara con las tediosas presentaciones.
Se sentó justo en el sillón que se encontraba parcialmente en frente del de la joven. Ella le miró durante unos segundos antes de volver a poner su vista en el fuego. Las demás damas empezaron a hablar de nuevo entre ellas, y LLyed pudo escuchar su nombre varias veces durante las conversaciones. Suspiró.Al mirar de nuevo a la chica se dio cuenta de que aun tenia el cabello mojado.
-Me temo que os tardareis en secar-comentó,sorprendido de empezar la conversación.
-Solo necesito que se seque lo suficiente para que al cubrirlo con un velo este no se moje-respondió la joven sin demasiado interés.
-Entonces deberíais acercaros más al fuego- recomendó Llyed,fingiendo mirar a las llamas. Gracias a eso pudo ver como la joven le miraba directamente por primera vez, aprovechando su supuesta distracción.LLyed tuvo que reconocer ante si mismo que era hermosa, y al hacerlo se acordó de Kiran. Solo faltarían un par de segundos para que Kiran, al verla, la declarase como el nuevo amor de su vida. Rememoró el presentimiento de Kiran, y se sonrió al pensar que podia estar enfrente de su futura flamante esposa.
La joven se ruborizó y volvió a mirar al fuego. Llyed supuso que se había dado cuenta de su sonrisa y que ella lo había atribuido a haber sido descubierta mientras era observado. Un repentino silencio le hizo preocuparse, y con pesar vio que sus hermanas se acercaban con determinación a ellos.
-Lady Bryanna, no sabía que conocíais al pupilo de mi padre-comentó Helena. Anna no parecia muy interesada en el tema, asi que simulaba que no escuchaba la conversacíon.
-Lady Helena, no existe forma posible para que sepáis algo que no ha ocurrido- respondió Bryanna.Helena torció el gesto.
-Llyed, sois muy desconsiderado al no presentarte.
-Al contrario, milady, son el ser más considerado del mundo. Fijaos que me he privado del placer de las presentaciones para que vos pudierais disfrutar de ello-contestó Llyed, con sarcasmo. El joven podría jurar que Bryanna sonrió ligeramente por el comentario.
-Sin duda, estáis demasiado ocioso, y esa es la causa de tanta consideración. ¿Que atenciones recibiríamos nosotras, las damas, si vos os pasáis el tiempo blandiendo espadas y cabalgando sin cuidado?
-Si cabalgase sin cuidado blandiendo una espada, creo que lo ultimo que os debería preocupar es son mis atenciones.
-Corred corred, damas de la corte, la locura ha visitado a un caballero y este la ha convertido es su leal acompañante- bromeó Bryanna. Helena estaba a punto de contestar cuando el fuego crepitó ante la corriente al abrir la puerta.
Llyed no necesitó mirar para reconocer los pasos veloces y acompasados de Kiran.







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