Manhattan's Night
Nueve de la noche en la Gran Manzana.Los coches,con sus luces centelleantes,conducían intentando evitar los numerosos atascos.La oscuridad ya había caído en la ciudad,y los altos edificios iluminaban el cielo compitiendo con las estrellas.
Ian Wright bajó de una limusina negra y larga.Sonrió a los curiosos que se quedaron mirando y ayudó a bajar del vehículo a su acompañante.La mujer era alta,delgada y de cabello dorado.Eliza Ross era,sin duda,más hermosa al natural que en las numerosos pósters gigantes que aparecían con frecuencia en Manhattan,anunciando una prestigiosa marca de ropa.Los paseantes no tardaron en sacar sus móviles para sacar fotos a la pareja.Eliza torció el gesto,disgustada.
-¿Es que no hay intimidad en ninguna parte?-se quejó,posando a su pesar.Ian la cogió del brazo,observándola con una sonrisa traviesa.
-No pongas esa cara,Liz,sé que te encanta ser el centro de atención.
La acompañó hasta dentro del edificio,donde el portero les saludó.Liza aprovechó para mirarse en uno de los numerosos espejos que recubrían la entrada.
-Estás todo lo perfecta que podrías estar-le aseguró Ian.Eliza le ignoró y entró en el ascensor,dejando que este se cerrara antes de que Ian entrara.El joven suspiró-Mujeres.
Se miró al espejo y se quitó la corbata que tanto le asfixiaba.Ian Wright era un hombre alto,con una constitución fuerte y ancho de espaldas.Tenia una mirada traviesa y una sonrisa juvenil que hacían que pocas personas pudieran decirle que no.Un sonido estridente resonó en la entrada.Ian cogió su móvil.Un mensaje nuevo.
"Llegas tarde".Remitente: Phebs.
La puerta del ascensor volvió a abrirse.Ian entró.El móvil volvió a sonar.
"Más te vale que no te hayas olvidado".La remitente era la misma.
-Que mujer más persistente-suspiró Ian.
Llamó al timbre.Una mujer más joven que él abrió la puerta.Tenia el cabello castaño,largo y rizado,y un vestido azul que seguramente fuera creación de un diseñador conocido.Le agarró del brazo,obligándole a entrar mientras le reprendía con la mirada.
-He recibido tus mensajes.
-Pero los has ignorado.
-Estaba esperando el ascensor.
-Deberías haber llegado hace ya un rato.¿A quién vas a culpar esta vez?¿Al tráfico?¿A que la función se retrasó?
-A que mi querida acompañante es más vanidosa de lo que pensaba.Ha tardado un milenio en prepararse.
-Cumplo 27 años,Ian, no 1000.Ten algo de consideración con tu hermana menor.
-Una mujer elegante nunca habla de su edad,Phebs.
-Finjamos pues que yo soy una mujer elegante y que tú,como un hombre elegante has llegado a tu hora,y cambiemos de tema.¿Cuál es mi regalo esta vez?-Ian le mostró unas llaves plateadas,amarradas a un llavero con forma de un felino del mismo color.
-El jaguar del que te enamoraste la primavera pasada.
-¿Papá tiene algo que ver con esto?
-No, es solo mi regalo.Papa tiene planeado algo más grande y que va por mar.Pero finge sorprenderte cuando lo veas.
-¿Así como queréis que me deshaga del titulo de la "niña mimada" de Nueva York?Es mi cumpleaños y lo único que hago es saludar a gente con la que solo he dirigido una palabra en mi vida.
-Al menos sabes quiénes son.Yo por ahora sólo conozco a Eliza.
-¿Por cierto,donde está?-preguntó Phoebe,observando la multitud de invitados.Ian se encojió de hombros.
-No lo se,tal vez localizando la cuenta bancaria con más ceros de entre tus invitados.
-¡Ian!¿Cómo puedes decir eso de tu novia?
-¿Novia?-Ian sonrió a su hermana-Lo más parecido a esa definición que encuentro es mi querida Lluvia.
-Ella ni si quiera es de tu especie,es un perro-protestó Phoebe.
-Pero he estado con ella más tiempo que cualquiera de las mujeres que tanto tú como la prensa me han querido adjudicar como novia.
-¿Entonces qué?¿Buscarás una nueva conquista?
-Tal vez.Estoy seguro de que Eliza también se alegrará.
-No lo dudo.Librarse de un hombre que no la toma en serio.Le hará feliz.
-Sabes que no busco ese tipo de felicidad.
-¿Y verla?Tal vez así veas lo que te pierdes.
-¿A qué te refieres?
-Dentro de dos semanas,hotel Oriental Mandarín.Sam Wells se casa.
-¡Pensé que eran rumores!Vaya,¿así que el hombre de Manhattan va a sentar la cabeza?
-Y nosotros vamos a ir a la boda.
-¿Qué?Ni hablar,Phebs,fiestas si, reuniones entre amigos también,¿pero bodas?Sabes que las odio.
-Pero yo necesito un acompañante,y como no tengo la misma habilidad que tú en encontrar pareja vas a venir conmigo.
-No es justo castigarme porque no tengas novio,Phebs.
-Pues tómalo un castigo por todas las mujeres a las que has dejado.Y ahora cambia esa cara,Ian.Faltan aún dos semanas.
No muy lejos de dónde ocurría esta conversación,en un piso con vistas al rio Hudson,Jacqueline Grey se quejaba de su suerte.
-Estoy ya harta de tanto vestido por aquí,lazos por allá, banquete por el otro lado.¡Es exasperante!-la joven se tendió sobre el sofá.Su cabello castaño le cubrió su rostro,más pálido de lo normal por el cansancio.
-Vamos,vamos querida,ya relajate.Respira acompasadamente,uno,dos,tres...-la voz de Rick,estridente como era, no ayudaba en la relajación.Jacqueline se le levantó de nuevo,cogió el móvil y lo apagó.Una mujer,de más o menos su edad apareció en el salón con una taza humeante.
-Ten.Es un Ear Grey.Lo adquirí hace poco.
-Por favor,Grace-pidió Jacqueline-apaga tu móvil.Lo mismo digo de ti,Rick.No quiero más "Tess Lodge" por hoy.
-Cualquiera diría que hablas de una de tus mejores amigas,Jackie-comentó Grace con una sonrisa.Jackie resopló.
-Reconoce,cielo, que cuando quiere puede ser terriblemente irritante-dijo Rick,dándole un abrazo comprensivo a Jackie.Grace apagó los móviles-Y hablando de ella,¿dónde se encuentra ahora?
-En una sesión exclusiva de un Spa exclusivo exclusivamente para ella-bromeó Grace.Todos se rieron-¿Sabéis?Hoy debería haber ido al cumpleaños de Phoebe Wright para mañana hacer un extenso artículo sobre los distintos vestidos,joyas y demás ornamento que pisara ese piso.
-Bien por la joven independiente-exclamó Jackie.
-No te preocupes,querida.No creo que las personas influyentes de esa fiesta se vayan a perder la boda del año-terció Rick.
-Por desgracia,yo pienso lo mismo.Brindemos pues-dijo Jackie,levantando su taza-por aquellas personas que tienen más fiestas que acudir que nosotros,porque ellos se pierden la alegría de un buen té en un sofá despotricando sobre una boda.
-¡Chin,chin!-exclamó Rick.Los tres empezaron a reirse nuevamente.
Ja ne!






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