Espera I



Depende de la acogida sera un one-shot o lo continuare con unos capítulos más. Espero que les guste N.N



Cuando llegué al hospital pensé que ya era tarde. Cuando atravesé ese largo pasillo blanco y miré a la madre de Ally, su tenue sonrisa me reconfortó. Ella aun estaba aquí. La señora Mcgillham, tan buena como siempre, me dejó pasar. Sin duda, si Ally era un ángel era en parte culpa suya.

La habitación olía a cerrado y a desinfectante. Y a ese aroma de rosas que siempre desprendía Ally. Justamente el ramo de rosas blancas que le traje el día anterior seguía en la mesilla. Debí haberle comprado más rosas.
-No era necesario-dijo Ally con voz dulce. Siempre habíamos debatido el número de flores que debería tener un ramo para no ser exagerado, pero para que tampoco se quedase escaso.
- Allyson Rose Mcgillham...eres sin duda la mujer más terca que he conocido-Ally sonrió ante mi comentario.Me acerque a su cama y la acaricié el cabello. Siempre que lo hacía pensaba que se me había olvidado lo suave que era- ¿Como estás?
-He tenido...días mejores-me contestó. Su tendencia de ocultar todo lo que sentía, tanto aquello físico como emocional seguía allí. No sabía si alegrarme o no de ello.
-Si duele debes decirlo. Si tienes ganas de llorar...
-No quiero llorar,Greg. No me lo permito. Vamos, Greg, es sólo una estúpida operación, nada más.
-No es precisamente estúpida, Ally. Puede que la gente se ande con miramientos para decírtelo, pero sabes que yo no soy así. Podrías morir.
-No será así. No te preocupes.
-¿Ah, no? Y si fuera yo el que estuviera en esa cama,¿eh?. ¿Cómo estarías tú?
-Es diferente.
-¿Por qué?
-Porque no eres tú quien está en esta cama. No te dejo estarlo. Te prohíbo terminantemente ponerte enfermo y morir.

No pude contener la risa. Sus locuras siempre aparecían en momentos como este. Era, muchas veces, desesperante. Suerte que yo era uno de los hombres más pacientes del mundo.
-¿Sabes lo que es despertarse por la mañana y darse cuenta de que a la persona que más quieres se les esta llendo la vida?
-En esa descripción entra el conjunto de todos los enamorados del mundo, Greg.
-Me refiero a irse la vida de forma acelerada. Me pongo romántico y tú te pones a hablar de álgebra. ¿Se han confundido y el suero te esta llegando a la cabeza o qué?
-Prométeme que te buscarás otra chica.
-¿Qué?- su comentario me impresionó, pero no me sorprendió. Sabía que estaba asustada. Estaba intentando atar todos los cabos sueltos, como si fuera un testamento.
-Sólo...por si acaso. No me gustaría que te cerraras al mundo.
-¿Cerrarme al mundo?¿Piensas que me iría de monje por ahí?-le pregunté. Me miró con seriedad. No me gustaba cuando lo hacía. Muchas veces le recriminaba que no le daba importancia a la situación. Sonará egoísta, pero al verla fingir felicidad yo tampoco le daba tanta importancia; y a veces prefería que actuara así. Si realmente mostrara lo que sentía ya me hubiera vuelto loco de verla sufrir.
-Un monje no. Pero te conozco, y prefiero asegurarme.
-Te prometo que mientras sigas en la tierra serás la única chica a la que quiera-le contesté. Un escalofrío me recorrió el cuerpo. Ally se sonrojó.
-No te estaba pidiendo esa promesa.
-Lo sé-la besé con cuidado, aunque me costó mucho contenerme. Lo último que necesitaba con su estado de salud era que su corazón se acelerara demasiado.
-No es justo-respondió fingiendo estar molesta-Juegas con ventaja.
-¿Y tú no?Eso es porque no quieres.

La madre de Ally nos interrumpió. Ally se puso seria cuando entró. Puede que no fueran la mejor familia del mundo, pero no era por la relación con su madre por la que cambió su actitud. Su llegada significaba que tenía que irme. Esta vez fue Ally la que me besó y la que no se contuvo.
-Cálmate, por favor- le dije cuando me dejó respirar- Por mí, ¿vale?.
-Como que tú no lo estabas deseando-me contestó. Sonreí.
-Te puedo asegurar que si.

Al salir del cuarto la madre de Ally me miró con un poco de reprobación. No dije nada. No quería que me negara las visitas. A pesar de que no estaba de acuerdo con que saliéramos juntos, me había permitido estar con ella en todo momento.
-La operación es esta tarde-me comunicó. Mi mundo se congeló. El sonido del pasillo se hizo distante y suave- A las seis.

Debería haber ido a trabajar a la tienda. Debería haber ido a casa de mi hermano a por las cosas de la mudanza que le quedaban. Pero me quedé en el hospital, sentado,en el suelo delante de la puerta de la habitación de Ally. Ella no sabía que me había quedado, y le pedí cortésmente a la madre de Ally que no se lo dijera. Estaba en estado de shock. Jhonathan, el hermano de Ally, fue quién envió los sms a mi familia y amigos para decir que del hospital no me movía. En mi mente sólo una cosa se repetía una cosa una y otra vez. Esa tarde podía ser la última que había pasado con ella.

Las horas se me hicieron eternas. El padre de Ally llegó poco después. Estaba separándose de su esposa. La única razón por la que no lo había echo era que la enfermedad de Ally les pilló por sorpresa. Todo los gastos fueron a reparar a su causa. Incluso yo había participado en ello, a escondidas tanto de Ally como de su madre. El padre de Ally tenía la opinión opuesta de su esposa, y pensaba que yo era la persona perfecta para Ally. Resulta evidente que, a pesar de las bondades de la madre de Ally, quien me caía mejor era el padre. La vi unos segundos antes de que se la llevaran al quirófano. Ya estaba anestesiada. Respiraba de forma regular y tranquila, con los ojos cerrados. No me dio tiempo a cogerle unos instantes de la mano. Y a partir de entonces solo recuerdo la blanca pared de la sala de espera. Lo único que miré durante la operación.

El médico se acercó con paso pausado. Los cuatro nos levantamos. Evite mirar otra cosa que no fuera el rostro del doctor, intentando adivinar la suerte de Ally a través de sus ojos.
-Señor y señora Mcgillham, ha habido complicaciones- el corazón me dio un vuelco, y sentí que me empezaba a faltar el aire-sin embargo, la señorita Mcgillham esta estable pero no fuera de peligro. Tenemos que esperar unas 24 horas para hacer un diagnostico definitivo.

Estaba viva. Solo me importaba eso. Me contuve las ganas de empezar a correr y buscarla por el hospital. Jonathan y su padre me dieron un abrazo,a señora Mcgillham lloraba y temblaba.
-¿Podemos verla?-preguntó Jonathan. El médico negó con la cabeza.
-Tendrán que esperar unas horas para eso. Les informare de cualquier cosa que ocurra.

Me volví a sentar en el suelo. Cogí mi móvil, y esta vez fui yo quien empezó a enviar mensajes a todo el mundo. Necesitaba estar ocupado. Al poco tiempo, el doctor regresó. Mi intuición me decía que algo malo iba a pasar.
-Se ha despertado de la anestesia.Si me siguen les llevare a su cuarto.

La vi desde varios metros a distancia, gracias a una ventana sin las persianas bajadas. Estaba con una enfermera. Y sonreía. No creo que se pudieran describir con palabras lo que sentí al verla sonreír de nuevo.
-Ya esta fuera de peligro, sin embargo ha habido secuelas de la operación-mi cabeza giró automáticamente.
-¿Qué secuelas?-pregunté con aspereza. El doctor nos invitó a pasar. Ally nos miró de arriba a abajo. Mi presentimiento apareció de nuevo.
-¿Son mis padres y mi hermano?-la felicidad de volver a oír su voz desapareció fugazmente cuando me di cuenta de que la frase era una pregunta- ¿Y él quién es?

Ella era mi misma Ally. Yo era su extraño.
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Espero que les haya gustado. Ya veré si continúo o no.

Ja ne!

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