Capítulo 3
Promesa en las vías
-Somos como hielo y fuego... una llama fría que cruza hasta la luna atravesando el cielo, mientras la nieve ardiente sigue cayendo...eres mi otra parte...mi otro yo- el chico cantaba la canción con una melodía apagada, pero con fuerza y viveza.Miró su mano derecha. Toda la palma de la mano tenía una extraña quemadura, como si hubiera querido coger un metal incandescente sin protección. Tsow lo miró desde la rendija de la puerta.
-¿Todavía tiene ánimos para cantar?-preguntó.Yuki no contestó.Por alguna razón detestaba esa canción y a la vez cuando había silencio deseaba oírla
-Me marcho...sigue vigilándole.
Yuki salió de nuevo a la superficie.El viento movía las nubes, y permitían que la Luna apareciera intermitentemente.Yuki colocó su mano justo delante de la luna,como si quisiera cogerla.Su rostro se crispó.Al levantar la mano volvió a ver la quemadura que tenía en la muñeca.Se había olvidado de ella.Bajó el brazo de nuevo.
-Hielo y fuego...-murmuró.Ocultó de nuevo la quemadura tras la manga de su vestido.Tenía la forma de una mano.
Para Suki todas las calles eran iguales.Los edificios, las tiendas, la gente.Todo como si fuera una pintura que no se mueve.Ella corría, como atravesando el aire, ignorando su alrededor.¿Cómo describir la sensación de que estas solo en el mundo?No oía voces, ni los sonidos de la calle.Sólo el ruido de sus zapatos al correr.Y su corazón latiendo.Con fuerza.
Chocó con alguien,un hombre joven.Este se cayó, y Suki hizo un ademán de sujetarlo con la mano.Por su cabeza pasaron las imágenes de que pasaría si su piel tocaba la del chico.Imaginó que le pasaba lo mismo que el yokai.Aguantando las ganas de gritar, siguió corriendo.El hombre la miró extrañado.
Empezó a llover.Agotada, se detuvo.La gente empezó a refugiarse en bares y tiendas.
-Parece que la lluvia quiere protegerlos…de mi-alzó los ojos.Una entrada de metro.Por su mente, fugaz y clara, pasó una idea oscura-Mi destino…
Ryota buscaba a Suki con la mirada.Pero solo veía rostros desconocidos.El brazo le dolía cada vez más, pero ignoró el dolor.
-¿Dónde se ha metido?-corrió hasta la siguiente calle.Nada.Ni rastro.Ryota empezó a preocuparse seriamente.
-No vaya a ser que haga una locura- la voz de la gata misteriosa se repetía constantemente en su cabeza.
-¿Qué locura podría hacer?
Al final de la calle,justo delante de la entrada al metro, reconoció una figura femenina.Ryota se tranquilizó durante unos segundos ,hasta que vio como bajaba las escaleras hasta la estación.
-¿Por qué ira por ahí?Su casa no esta en es…-Ryota emprendió.De repente sintió miedo-No…no sera capaz-recordó una frase que le había comentado su madre meses atrás.
"La vía del metro es el lugar donde acuden más personas para suicidarse en Tokyo".
Suki miró como la gente subía al metro.Dentro, una madre le entregó a su hija pequeña unos lápices con la mano, y le dio un beso en la mejilla después.Ella no podría volver a vivir lo mismo, a no ser que quisiera visitar su tumba luego.Las lágrimas volvieron a inundar sus ojos de nuevo.El metro se marchó.Suki avanzó unos pasos y bajó a la vía.
-¡Ayane-san, no!-oyó gritar.Se dio la vuelta.Ryota estaba en el borde de la vía.
-¡Alejate de mi!-gritó Suki, y corrió vía adelante hacia el túnel del metro.Ryota saltó y la siguió.Suki vio aterrorizada como corría tras de ella.Se paró en seco-¡Vuelve!¡Regresa!
-¡No sin ti!- gritó Ryota.En poco tiempo la alcanzó, y la agarró del brazo.Suki le miró, jamás lo había visto tan serio-¡Vámonos de aquí!
Rytoa arrastró a Suki de vuelta, pero empezó a ver las luces del siguiente metro.Se mordió el labio.Sin pensarlo, cogió a Suki y ambos se elevaron en el aire.Desde arriba vieron como el metro pasaba por debajo.Una parte de la mente de Ryota empezó a preguntarse por que sus poderes se activaban siempre que Suki estaba en peligro, pero la otra le dijo que dejara de pensar en tonterías.
Cuando el metro pasó ambos descendieron.
-¿Estas loca?¿Querías matarte?
-No lo se- le respondió Suki-Ya no se nada...ni lo que quiero, ni lo que siento...solo quería que acabara.
-¿Que acabara?¿Te estas oyendo?...Ayane-san, tienes una familia y amigos que te quieren...¿te das cuenta de lo que ibas a hacer?
-¿Te das cuenta de lo que puedo hacerles a ellos?No puedo seguir existiendo...no debo...me tengo miedo a mi misma Takamine-san...si mi familia supiera lo que puedo hacer...me tendrían miedo...tu me tienes miedo-incoscientemente Ryota se había apartado de Suki en cuento habían aterrizado.
-Maldito instinto de supervivencia-se dijo a si mismo.Suspiró.Con cuidado de no tocar su piel, abrazó a Suki-Yo no te tengo miedo.Voy a ayudarte y a protegerte.Aunque tenga que protegerte de ti misma.Te lo prometo.
Ninguno de los dos dijo nada hasta que salieron del metro.Suki evitaba mirar a Ryota, aunque deseaba saber cual era su expresión.Ambos habían estado a punto de morir.Sintió un escalofrío de pánico.¿Por que tenia tanto miedo a morir, si sólo minutos antes había intentado suicidarse?.Entonces comprendió...no temía perder su vida,temía que Ryota perdiera la suya.Por su culpa.
-¿No piensas volver a dirigirme la palabra?-bromeó Ryota, aunque Suki percibió seriedad en el fondo.
-No creo que... no se... ya no se ni que decir- balbuceaba Suki.
-No importa...aun sigues en estado de shock...
-Arigato.
-¿Por qué?
-Por impedir que ...ya sabes... me matara...
-Estamos en paz...
-No entiendo...
-Tu me salvaste del demonio...yo te salve de tu locura...por suerte para ambos estuvimos juntos en todo momento... si no ninguno de los dos estaría aquí...
-Prefiero olvidar lo que ocurrió con el demonio- la voz de Suki sonó muy dura a su pesar.Ryota se entristeció.
-No quería recordártelo...lo siento...es sólo que...arigato...por salvarme...
-Como tu has dicho...estamos en paz...y en cuanto la promesa...-empezó a decir Suuki, sonrojándose.
-Te he dado mi palabra y pienso cumplirla...pienso estar contigo siempre para protegerte...-Suki empezó a sentir que le ardía la cara.Pero a la vez un sentimiento cálido empezó a envolverla.¿Era felicidad?No sabría decirlo.
Ryota se paró delante de una tienda, y entró.Suki le esperó intrigada.¿Que habría visto?Ryota apareció con algo entre sus manos.
-Ten.
-¿Que son?
-Unos guantes...-Suki entendió el propósito de Ryota. Se los puso con cuidado.Eran de un color violáceo-Bien, ahora podrás abofetearme si digo algo fuera de lugar...
-Yo no haria eso...- se quejó Suki. Ryota sonrió y le cogió la mano. Suki se asustó.
-Sigo vivo...ya puedes despreocuparte...aunque tendrás que llevarlos siempre...se verán un poco raro con el uniforme...pero seguro que terminas creando una moda.
-Arigato de nuevo...y me gustó el color...el violeta es mi favorito.
-¡Pues que casualidad!¡Y yo que lo cogí porque pensé que pegaban con tus ojos jeje!-se rió Ryota-Ay...
-¿Que te pasa?-preguntó Suki.
-Ejem...creo...que...me rompí el brazo...
-¿Y yo soy la que esta loca?¿A que estas esperando?¡Vayamos al hospital ya!
Ja ne!






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