Aquí vamos con el capítulo dos.
Encuentros en el Oriental Mandarín
No era la primera vez que Jacqueline Gray pisaba la entrada del lujoso hotel Oriental Mandarin, así que no se quedo asombrada por la decoración de este. Buscó con la mirada a Tess con rapidez, y la encontró algo apartada hablando por teléfono. Esperó a que acabara y se dirigió hacia ella.
Tess Lodge. Sus padres había fallecido hace más de dos años en un desgraciado accidente de tráfico, y siendo hija única había heredado toda la fortuna de estos para disfrutarla a su antojo. Y eso era exactamente lo que hacía: derrochar dinero en sus caprichos. Sin embargo, Tess no era estúpida y se había encargado apropiadamente de encontrar personas que dirigieran las numerosas empresas que había heredado para poder disfrutar de los lujos sin que ello la llevara a la ruina.No era habitual encontrarla metida en escándalos, pero si eran comunes sus extravagancias. Muchos se alegraban de su boda, no solo por la felicidad de la pareja, sino porque esperaban que el matrimonio le alejara de las excentricidades de su vida; aunque eso era algo que Jacqueline dudaba mucho. Realmente Jacqueline no confiaba en que su matrimonio con Sam durara demasiado.
Pero las amigas siempre tienen que estar ahí. Esa era la frase que tanto ella como Grace se había grabado a fuego en el alma para soportar las locuras de Tess. En esas ocasiones en las que perdía los nervios, Grace le recordaba la historia de Agatha Christie, "Muerte en el Nilo" donde Linnet, la joven,hermosa y adinerada protagonista era asesinada por su mejor amiga, que casualmente se llamaba Jacqueline. Por amor. Siempre era todo por amor.
Jacqueline suspiró. Amor.Eso era lo que supuestamente sentía por su novio, Leo. Y sin embargo, había algo en su relación que no encajaba. Jacqueline movió la cabeza, alejando esas ideas, y sonrió a Tess.
-¿No es emocionante? Será algo inolvidable, la mejor fiesta de la historia de Nueva York- exclamó Tess. Su anillo de compromiso resplandecía en su mano, Tess no desaprovechaba la oportunidad de presumirlo ante la gente.
-Estas programando tu boda Tess, no la fiesta de Año Nuevo-la regañó Jackie.Tess dio una vuelta sobre si misma, ignorándola.
-¿Te imaginas?Todo será perfecto y brillante. Los invitados, la comida, el baile ¡y yo por supuesto vestida de blanco!
-¿Te has decidido ya que vestido poner?-pregunté. Tess negó con la cabeza.
-¡Cielo, soy como las estrellas de Hollywood, no se sabe cual será mi vestido hasta que en el último momento deslumbre a todos!
-Sabes que a Rick le haría ilusión verte con su diseño.
-Cariño, ya lo se. ¡Pero hay tanto donde escoger!Aunque debo reconocer que el vestido de Rick es el que más me gusta.
-No hay nada más peligroso que una indecisa con mucho dinero-suspiró Jackie. Tess arqueó la ceja.
-Nunca pensé que estarías celosa, Jackie- se burló Tess. Jackie bufó.
-No seas infantil.
-¿O es que la futura señora Sullivan se empieza a impacientar porque el señor Sullivan no le pide casarse con él?
-Con tu boda tenemos suficiente para los próximos tres años. No sé como Sam puede soportarte.
-Porque me quiere. Es lo curioso del amor. Y alégrate querida, dentro de unos años tu boda será tan increíble que la mía quedará en el olvido.
-Dalo por hecho,Tess.
-Además, no sabes que ganas tengo de verte vestida de blanco. Y dejemos de hablar del futuro y centrémonos en el presente. Vayamos al restaurante, no sabes que hambre tengo- las dos amigas empezaron a caminar, cuando Jackie se acordó que había dejado algo en el coche. Tess torció el gesto y le dijo a su amiga que la esperaba en el restaurante. Jackie empezó a caminar velozmente hacia la salida.
Esa fue la primera vez que Ian Wrigth vió a Jacqueline. Estaba entrando con Phoebe al hotel cuando se la encontró de frente en las escaleras.
-Disculpe-dijo Jackie cuando evitó chocarse con los dos hermanos. Ian la siguió con la mirada mientras se alejaba,hasta que Phoebe le llamó la atención.
-¿Quieres dejar de mirar a las mujeres de forma tan descarada?No tienes remedio- suspiró Phoebe.
-Si...claro.
-¿Si claro el qué?-preguntó Phoebe.
-¿Eh?¿Cómo?-dijo Ian saliendo de su ensoñación.
-Planeta tierra llamando a Ian. ¿Dónde te has dejado la cabeza?
-Disculpa, ya sabes...el jet lag.
-Debiste quedarte en Nueva York en vez de irte a Chicago. Sabes que no te sientan bien los viajes.
-Quería alejarme de todo. Meditar.
-Mejor dicho: ignorar a Eliza. Me ha estando llamando todo el fin de semana por ti. Pensé que se sentiría aliviada cuando la dejaras pero parece que no. Se ve que eras un plus para su fama.
-Déjalo ya. Mi relación con Eliza, si se puede llamar así, acabo. Deberías preocuparte por ti.
-¿Ah, si?¿Y por qué si se puede saber?
-Por mucho que lo evites, sabes que Michael está aquí-dijo Ian seriamente. Phoebe tragó saliva-No podrás esconderte para siempre,Phebs. Si le sigues evitando nunca lo superarás.
Ian se alejó de su hermana y preguntó en el hotel por sus habitaciones. Phoebe se encogió, sintiéndose pequeña en el enorme hall. Sus manos empezaron a temblar.
-Ese es el problema- se dijo a si misma-Que no sé si quiero superarlo.
Ja ne!






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