Espera II






Cuando llegué a casa de Ally sentí que tenía un nudo que cerraba mi estómago. Desde que se despertó en el hospital la había visitado varias veces, pero a distancia y siempre bajo la vigilancia de la señora Mcgillham. Parecía que había un muro invisible entre ella y yo. Como si no pudiera acercarme a ella. Jonathan me compadecía. Fue él quien me puso sobre aviso en cuanto a la decisión de la señora McgillhamAlly iba a empezar una nueva vida, con todas sus consecuencias. Evidentemente, la que me afectaba a mí es que no estaba previsto que yo estuviera en esa vida.

Ardía por dentro de la furia. Ally ya era mayor de edad, y la única razón por la que no se había ido a vivir con su padre era que él vivía en una ciudad distinta a donde Ally estudiaba en el instituto. Sin embargo, la señora Mcgilliham usaba ese dominio de forma sutil pero firme. Pensar sobre eso me hizo recordar los planes que Ally y yo habíamos hecho para la universidad. Íbamos a vivir juntos. Pero era más que evidente que eso se había quedado en un fugaz proyecto.
Con este ánimo llamé a la puerta. Para mi sorpresa, fue el señor Mcgillham quien me recibió. No tenía buen aspecto, y por la mirada de compasión que tenía hacia mí supuse que había pasado algo. Me ofreció que me sentara. Yo lo hice, más por mantener las piernas quietas que por otra cosa.
Emily ha decidido que dejes de ver a Allyson- me dijo de forma rotunda y directa. Emily era el nombre de pila de la señora Mcgilliham. Me alegré sinceramente de estar sentado. Fui a replicar, pero el señor Mcgillham me detuvo- Allyson ha dicho que lo pensaría.
-No entiendo. ¿No me acaba de decir que...?
-Lo que dice Emily y lo que hace Allyson siempre han sido cosas distintas, Greg. Ahora están hablándolo. Por mucho que haya perdido la memoria, al parecer eso sigue igual.
- Y me alegro de que así sea- dije sin pensar. El señor Mcgillham sonrió. Me incorporé cuando la señora Mcgillham bajó por las escaleras y entró al salón. Nos miró a ambos.
-Greg, tengo algo que decirte. A solas -añadió con voz seca. Intuí que Ally no había cedido, por lo que me esperaba de la señora Mcgillham era una serie de reproches en forma de chantaje emocional para que me alejase de ella.
-Señora Mcgillham -empecé a decir, contento de encontrar una vía de escape a mi furia. Intente responder de la forma más cortésmente posible, pero empañando cada palabra con esa rabia que había estado reprimiendo estos días- teniendo en cuenta que no pienso alejarme de la vida de Ally por mucho que se diga o pase, a no ser que ella misma me lo pida sin que sus razones sean presiones externas...¿realmente tiene algo que decirme?

Podría jurar que el señor Mcgillham estuvo a punto de darme un aplauso. Pero se conformó con reírse en voz baja. La señora Mcgillham torció el gesto, visiblemente molesta.
-Sabe que estás aquí. No tardes mucho tiempo. No quiero que se altere.
-Seguro que no tardará más que tu discutiendo con ella- replicó el señor Mcgillham en mi favor- Anda, sube Greg. No la hagas esperar más tiempo.

No hice que me lo dijeran más veces. Subí las escaleras intentando calmarme, dejando atrás toda la tensión que se respiraba en esta casa. Tensión producida por una sola razón: por fin, después de varias semanas desde que le habían dado el alta, iba a estar a solas con Ally.

There's a song that's inside of my soul.
It's the one that I've tried to write over and over again.

Una melodía que tan bien conocía. Una de sus canciones favoritas. Su puerta estaba entreabierta, así que pude observarla sin que se diera cuenta. Estaba tumbada en su cama, con los ojos cerrados. Me acordé de las veces que habíamos escuchado juntos esa canción, con su cabeza apoyada sobre mi hombro. La calidez del recuerdo me dio ánimos, y golpeé ligeramente la puerta. Ella se incorporó y sonrió como saludo. Se inclinó sobre el ordenador para cortar la canción. El ramo de rosas estaba al lado.
-No hace falta-comenté apresuradamente- Que la apagues. Es una de tus canciones favoritas. Piano y...
-Violín, si- comentó ella, terminando mi frase. Sonreí- Jhonny tenía razón, me conoces bien.
-¿Has investigado sobre mí?-pregunté sorprendido. Ally esbozó una sonrisa traviesa, y se sonrojó ligeramente. Me recordó a los tiempos que empecé a fijarme en ella más que como una amiga. Me alegré de saber que sentía algo por mí, aunque fuera sólo interés o curiosidad. Se sentó en la cama y se recostó en la pared.
-Por supuesto- dijo, como si fuera lo más evidente y natural del mundo-Teniendo en cuenta que mi madre no me permitía acercarme a ti, tenía que buscar otros métodos,¿no?.
-Me alegra saber que no soy el único que sigue sin soportar su control-comenté. Ambos nos reímos. Me senté en la cama también y me fijé en su armario abierto. Había algo que no encajaba en él. Un vestido de un verde pistacho, juvenil,corto y veraniego, pero que no tenía nada que ver con su estilo- Eso es nuevo.
-¿Tan bien me conoces que te conoces todo mi vestuario?- la pregunta me pilló por sorpresa. Empecé a reflexionar sobre el doble sentido de la pregunta.
-No es que me lo conozca...es que ese vestido no te pega, quiero decir ...no es que te quede mal...sino que no te imagino con él, no es que te este imaginando con él ahora, me refiero a...¿me estoy liando solo cierto?
-Si. mucho-me contestó con una sonrisa-Pero reconozco que estás gracioso.
-Soy un cómico andante poco valorado- respondí, quitándome un sombrero imaginario. Suspiré. Siempre había sido sincero con ella en la forma en que me sentía y decidí seguir siéndolo- Supongo que no es fácil...para ninguno de los dos. Me pones nervioso, ¿qué otra cosa puedo decir?No sé hasta donde puedo hablarte, ni como comportarme...para no asustarte.
-Lo sé. Estuve hablando con mi madre de ello- mi cuerpo se tensionó automaticamente. No sé si ella se dio cuenta, pero se sentó a mi lado, por lo que me autoconvencí a mi mismo de que así era y de que esa era su manera de animarme. Metí mi mano derecha en el bolsillo, consciente de que si no la contenía de alguna manera terminaría abrazando a Ally con ella y atrayéndola junto a mí-No me refiero a dejar de verte, de eso te hablaré luego. Es solo que he decidido no empezar ninguna relación...a no ser que no sea contigo.
-Vaya...creéme que por la parte que me toca me alegro.Pero, ¿por qué has decidido eso?
-No seria justo...para la otra persona. Enamorarse y después en cualquier momento recordar...y olvidarle a el. Ya te lo he echo a ti y no quiero a hacérselo a nadie más.
-Me suena a que esa decisión la has tomado por algo. ¿Interferencia de tu madre?
-Premio...quiere presentarme a alguien-respondió con resignación- Esta de un mal humor que no veas, sólo porque le dije que ni hablar.
-Nah, no es a alguien. Quiere presentarte a Ethan- sabía que tarde o temprano la señora Mcgillham lo intentaría-Por eso está enfadada.
-¿Quién?
-Mi hermano mayor- respondí con una sonrisa amarga. Ally me miró con cara de extrañeza.
-¿Pero mi madre cuantos culebrones se ha tragado?¿Quiere que la hija amnésica se fije en el hermano mayor de su novio al que no recuerda?
-Si. Y eso no es todo. Este es su segundo intento- añadí riéndomeAlly se acercó más a mi por curiosidad,y yo por supuesto, no me quejé.
-¿Ha intentado antes intervenir en lo nuestro?
-¿Intervenir?...no me hagas reír, eso lo ha intentando varias veces, pero de forma más sutil. Pero no de esa manera que tu cabecita esta pensando.
-Mi cabecita no está pensando en ninguna manera extraña- se defendió. Me volví a reír-¿Entonces a qué te refieres?
-Supongo que no recuerdas cuando nos conocimos-rememoré aquellos tiempo en los que ella sólo era para mi Allyson Mcgillham, la hija de una de las amigas de mi madre. Realmente me arrepiento de no haberme dado cuenta antes de lo especial que era.
-¿Hola?Chica amnésica después de la operación...¿se te ha olvidado?-dijo con sarcasmo.
-Era una pregunta retórica.
-No fue ni siquiera una pregunta.
-¿Te cuento o ya pasamos directo a análisis sintácticos de oraciones?
-Te has picado- respondió riéndose. Yo me empecé a reír también. Su risa había sido desde siempre contagiosa- Venga, vale, cuéntame.
-La razón de que me conozcas es que tu madre se empeñó en que conocieras a mi hermano. Y en el proceso me conociste a mí.
- Supongo que mi madre se llevó una buena decepción. Me imagino el momento : "Mamá, voy a salir con el hijo de los Lawrence...¡Que bien hija, ya sabía yo que Ethan y tu hacíais buena pareja!...Mamá, no me refiero a Ethan, sino a Greg" y ahí...
-Se desató el infierno- añadí, conteniendo las carcajadas por la perfecta imitación del tono de voz de la señora Mcgillham.
-¿Por qué tenia tanto interés en que saliera con él?
-Supongo que Ethan uso su "magia" con ella- respondí. Ally me miró sin entender- Tiene mucho carisma, le cae bien a la gente. Cuando lo conoces, siempre te llevas una muy buena impresión. Incluso tu reconociste que te pasó. Yo soy más...cerrado. Soy el lado oscuro de la fuerza.
-¿El lado oscuro de la fuerza?..."Ally, yo soy tu novio"-dijo imitando a Dark Vader. Esta vez si que no pude contener las carcajadas.
-Un aplauso para la gran imitadora.
-Gracias, gracias, los autógrafos los firmaré mas tarde-comentó cuando me calmé-Volviendo al tema,¿me dejé impresionar por Ethan?Y yo que pensaba que había resistido- se quejó. Me reí con menos fuerza, el ataque de risa de antes me había dejado un poco sin aire- Por eso mi madre quiere que le conozca cuanto antes.
-¿Te refieres a Ethan?Es lo más probable. Antes de que te fijes de nuevo en mí.
-Ya pasó una vez, podría volver a pasar.
-Eso espero.
-Supongo- empezó a decir recostándose en la pared- que él era la luna y tu él sol. Mira la luna, allá arriba.Existe en realidad. Pero si apareciese ahora el sol, la luna dejaría de brillar y usted no lograría verla aunque lo intentase.
-¿Agatha Christie, Muerte en el Nilo?- pregunté, al reconocer la frase. Ally se reincorporó y me lanzó un cojín. Lo detuve por suerte, ya que si no lo hubiera echo el jarrón que contenía las rosas se hubiera caído al suelo.
-¿Es que también te sabes mis libros favoritos de memoria?
-Something like that.Y que gran puntería tienes. Casi destrozas el ramo- la sonrisa de Ally desapareció al mirar al ramo. Yo hice lo mismo. 16 rosas, 10 blancas y 6 rojas. No entendí su reacción- ¿Qué ocurre?
-¿Te acuerdas que te dije que había hablado con mi madre sobre dejar de verte?Bueno, pues he llegado a un "acuerdo" con mi madre. Tendrás tantas oportunidades como rosas rojas faltan para igualar el ramo. Cada encuentro traerías una rosa, así hasta que llegaran a las 20.
-Espera, espera...¿quieres decir que solo podré verte 4 veces más?-pregunté, preocupado. Ella sonrió.
-No. Podrás verme las veces que quieras,pero con vigilancia. A ver, como me explico.
-Si, por favor, antes de que necesitemos un desfribilador.
-Me refiero a intentos de hacerme recordar. Mi madre andaba especialmente preocupada por dejarnos a solas, y tuve que hablar seriamente con ella.Digamos que cuentas con ese número de intentos de que estemos juntos, como si fuéramos pareja, para hacerme recordar. Lugares que sean especiales, algo que solo sepamos tu y yo, cualquier cosa que se te ocurra ...sin la intervención de mi madre.
-Así que tengo...cuatro oportunidades¿no?-dije pensativo. Un alud de recuerdos me vino a la mente, y empecé a buscar cual seria el conveniente para ser la primera oportunidad.
-Tres- me corrigió con tristeza, interrumpiendo mis pensamientos. Se acercó a su mesilla y del cajón sacó una rosa roja y me la entregó. Entonces comprendí.
-¿Hoy cuenta verdad?-pregunté. Ella asintió. Mire a la rosa con aprension- Ya veo. Entonces pues, que tu madre asuma las consecuencias.
-¿Qué consecu...?-la abracé con fuerza. Como si en cualquier momento pudiera desaparecer.La había echado mucho de menos. Deseé que ese momento no acabara nunca.
-Sigues oliendo a rosas.
-¿Estas oliendo mi pelo?-preguntó curiosa.
-Se suponía que no era un comentario en voz alta- reconocí, al darme cuenta de que se me había escapado. Ally se rió. De mala gana, me aparté de ella. Ally me señaló el jarrón.
-Haz los honores- solté la rosa, con pena. Empecé a oír los pasos de los inconfundibles tacones de la señora Mcgillihan subiendo por las escaleras.Me acerqué a ella y le di un beso fugaz en la mejilla.
-Te prometo que recordaras- dije seguro de mi mismo. Ally se sonrojó. Salí del cuarto y me encontré en la puerta con la señora Mcgillham. La ignoré, y empecé a bajar las escaleras. Las notas de una canción llegaron a mis oídos. Por primera vez en mucho tiempo sonreí, feliz.

So I lay my head back down and I lift my hands and pray.
To be only yours I prayto be only yours.
know nowyou're my only hope.

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